El Cementerio Sacramental de San Isidro en Madrid: cómo visitar la joya romántica oculta tras el Puente de Toledo (y ruta de buñuelos por Todos los Santos)
A pocos pasos de la Ermita de San Isidro se esconde el cementerio más antiguo conservado en Madrid (1811): un museo al aire libre de panteones neogóticos, modernistas y románticos con vistas a la cornisa del Manzanares.
Los patios históricos del siglo XIX: de la sobriedad neoclásica de 1811 al delirio modernista del Patio de la Concepción
Cuando se acerca finales de octubre y el puente de Todos los Santos, Madrid ofrece mucho más que fiestas temáticas de disfraces: en el Cerro de las Ánimas, justo detrás de la Ermita del Santo, sobrevive intacta desde 1811 la Pontificia y Real Archicofradía Sacramental de San Isidro. Es el cementerio monumental más antiguo que conserva la capital y el mismo paisaje que inspiró a Goya sus Pinturas Negras a pocos metros de allí, en la antigua Quinta del Sordo.
Para disfrutar de la visita conviene empezar por la parte más antigua del recinto, situada junto a la capilla de la Ermita. Los tres primeros patios —San Pedro (1811), San Andrés (1829) y San Nicolás (1842)— conservan la traza original de galerías porticadas diseñadas por arquitectos reales de la talla de Isidro González Velázquez. Son claustros recogidos, de estética romántica y silenciosa, donde descansan figuras clave del siglo XIX como Leandro Fernández de Moratín, Ramón de Mesonero Romanos o los padres de Goya.
Sin embargo, el gran espectáculo arquitectónico se abre al cruzar hacia el Patio de la Concepción, proyectado a mediados del Ochocientos como un gran jardín cuadrangular rodeado de columnas de hierro fundido y coronado por una soberbia colección de panteones privados. Aquí la aristocracia y la alta burguesía encargaron auténticas capillas en miniatura: desde el imponente panteón neobizantino de los Duques de Denia hasta joyas del modernismo diseñadas por Arturo Mélida o Ricardo García Guereta, con esculturas en mármol y bronce de Mariano Benlliure y Agustín Querol.
El eco del Madrid romántico y la ruta de buñuelos de viento y huesos de santo por el centro histórico
A medida que avanzas hacia los bordes del Patio de Santa María de la Cabeza, el terreno desciende hacia el río Manzanares regalando una de las perspectivas más desconocidas de Madrid: los pináculos neogóticos de piedra recortados contra la silueta blanca del Palacio Real y la cúpula de San Francisco el Grande al otro lado del valle.
Al salir a mediodía, el plan otoñal perfecto consiste en bajar caminando diez minutos hasta el Puente de Toledo y subir hacia el centro para seguir el hilo del siglo XIX madrileño. Durante las dos últimas semanas de octubre y los primeros días de noviembre, los obradores centenarios sacan del horno sus dos dulces de temporada más esperados: los buñuelos de viento (rellenos al momento de crema pastelera, nata, trufa o cabello de ángel) y los huesos de santo de mazapán artesano en hornos históricos como El Riojano (Calle Mayor, 10, fundado en 1855 por el pastelero de la reina Isabel II) o Casa Mira (Carrera de San Jerónimo, 30).
Y si te has quedado con ganas de sumergirte del todo en la atmósfera literaria de aquel Madrid decimonónico de Larra, Bécquer y Espronceda, remata la tarde en el palacete del Museo del Romanticismo (Calle de San Mateo, 13), cuyo jardín del magnolio y salón de té son un refugio silencioso en pleno barrio de Justicia.
Preguntas frecuentes
¿Se puede visitar el Cementerio de San Isidro de Madrid por libre y gratis?
Sí, el acceso al recinto monumental de la Sacramental de San Isidro es gratuito todos los días del año en su horario habitual de mañana (9:00 a 15:00 h), ampliándose hasta las 17:00 h durante la semana de Todos los Santos.
¿Dónde comprar los mejores huesos de santo y buñuelos de viento en el centro de Madrid?
Dos de los obradores históricos más recomendables cerca de Sol son Pastelería El Riojano (Calle Mayor, 10, con salón de té interior) y Casa Mira (Carrera de San Jerónimo, 30), además de La Mallorquina y Horno San Onofre.